Innovar significa
cambiar, hacer algo diferente, novedoso, confluir en nuevas formas de enseñanza
y aprendizaje que caminen en paralelo a la sociedad actual, lo que significa
que los educadores no podemos estancarnos, no podemos enseñar como se hacía
años atrás.
Al investigar
para realizar este trabajo, me he dado cuento que son muy pocos los centros
escolares que han optado por la innovación, en el sentido de que han cambiado
radicalmente su forma de enseñar y desde luego, me he sentido algo
decepcionada, puesto que estos pocos centros son todos en su mayoría privados o
concertados.
Me entristece
pensar que los centros públicos no tengan la “osadía” de enfrentarse a las
Instituciones e innovar. No me sirve que no haya recursos para ello, puesto que
se puede innovar sin necesidad de gastar.
Por ejemplo, olvidando el libro y cuaderno por la investigación por los
propios alumnos/as, capacitar a los niños y niñas a que aprendan por ellos
mismos con lo que ya cuentan alrededor, no es necesario colmarles de recursos
tales como ordenadores, por ejemplo. Estoy segura de que ninguno de nuestros
alumnos, hijos, hermanos, … han ido a academias a aprender a usar tablets,
consolas, móviles, … y todos y cada uno de ellos se desenvuelven con soltura,
¿cómo? Investigando ellos mismos, conversando, comunicándose entre ellos. De
igual forma pueden y deben aprender contenidos y competencias educativas con el
asesoramiento y ayuda del personal docente. Abriéndoles el camino, guiándoles,
pero no dándoles todo hecho para llegar al aburrimiento, monotonía y por tanto
al fracaso escolar, no por no estar capacitados si no por el hastío que
representa esa monotonía.