lunes, 9 de mayo de 2016

El profesorado como investigador y cómo influye su formación en los procesos de innovación


“El profesorado como investigador” y cómo influye su formación en los procesos de innovación.

La evolución de la práctica educativa es un hecho, la enseñanza ha evolucionado, así como la sociedad también, no a la misma velocidad, pero sí el hecho o el conocimiento de que la educación ha de cambiar. Con este hecho hemos de tener en cuenta que todos aquellos profesionales de la educación han de mejorar su calidad, y que han de convertirse en investigadores de su práctica. ¿Cómo hacerlo? Con la colaboración entre todos los miembros de la comunidad educativa e institucionalizando la cultura investigadora del profesorado y formándose continuamente, día a día.
La relación entre la investigación y la enseñanza han ido por caminos separados durante décadas, como también lo ha hecho la teoría y la practica educativas. Los teóricos han ido planteando cuestiones que en la práctica no lo hacían o no podían poner como objeto de trabajo porque distaban mucho la una de la otra.
Hoy en día, esa separación está mermando, pero es un camino difícil y costoso, por lo que la mejora de la calidad de la educación es lenta. Coexistiendo dos concepciones de la educación la primera como actividad técnica y la segunda como actividad investigadora.
Si hablamos de la educación como actividad técnica, hablamos de un proceso más racional y metódico, es decir, se pretende enfatizar los criterios teóricos, científicos con los problemas de la práctica.  Básicamente, en esta visión el profesorado posee el nivel técnico, los recursos y competencias para resolver problemas educativos.  Hay una actividad más lineal en el proceso de enseñanza-aprendizaje: causa-efecto.
En cambio, si hablamos de la educación como actividad investigadora, nos referimos a una enseñanza más que teórica, reflexiva sobre la práctica, es decir, el profesorado debe ser más investigador de sí mismo no ser el objeto de investigación [1].
Tal y como nos dice Latorre en el capítulo 1 “el profesorado como investigador” de su libro “La Investigación-acción. Conocer y cambiar la practica educativa” es necesario que la enseñanza para que sea de calidad cambie, que las prácticas docentes, cambien, que deje de ser aquélla, pasiva, erudita y poco crítica y pase a ser descubridora, innovadora y facilite el pensamiento para construir el conocimiento; por lo que es necesario que el profesorado de hoy, del tercer milenio sea capaz de reflexionar, analizar e indagar su práctica docente para transmitir a sus alumnos. De lo que se trata es de que el docente sustituya su rutina diaria en la forma de dar sus clases, sin cuestionarse lo que dice y lo que hace porque sigue una guía al “pie de la letra”, para ser un investigador que recoge datos, analiza, plantea hipótesis, critica, reflexiona evitando en todo momento la desmotivación de sus alumnos por aprender, por ser curiosos.  Si el docente pretende que sus alumnos sean autónomos primero ha de ser autónomo el propio docente de sí mismo.
Ya hemos hablado de que teoría y práctica han ido en tiempos pasados separados, actualmente podemos decir que esa práctica ha cambiado, hoy en día para ofrecer enseñanza de calidad ésta ha de ir unida a la investigación y viceversa, la investigación ha de ser puesta en “práctica”. La práctica educativa deber ser considerada como el eje de formación, reflexión y construcción, creativa y alejarse de la memorización.
Al optar por la enseñanza como investigación o mejor dicho enseñar investigando hemos de optar también por un conocimiento educativo, el cual se entiende como el conjunto interrelacionado de teorías implícitas, de saberes sobre la educación y de valores educativos, a partir de procesos de reflexión sobre la práctica docente manejando procesos interactivos del aula y superando situaciones adversas que puedan surgir.  Si el conocimiento educativo es un conocimiento personal, el docente es un investigador de aula caracterizado por un autodesarrollo profesional que desencadenará   a una mejora en la práctica profesional, en las instituciones educativas y en unas mejores condiciones sociales. El cambio educativo implica preguntarse de forma crítica las relaciones entre educación y sociedad.
En lo referente a la investigación-acción diferentes autores como Elliott, Kemmis, Lomax, Bartolomé o Lewin entre otros coinciden que es un proceso, una intervención cuya finalidad es incurrir en una mejora de la calidad de la investigación, la acción (la práctica) y la formación vinculando a muchos profesionales y creándose para ello un equipo.  Hablamos de que este proceso investigación-acción se caracteriza por ser participativa, colaborativa, crea comunidades autocríticas, es un proceso sistemático de aprendizaje, teoriza la práctica y somete éstas a pruebas, es además un proceso político porque implica cambios en la sociedad de forma progresiva y por último empieza con pequeños ciclos de planificación, acción, observación y reflexión con pequeños grupos de personas y acaba expandiéndose a grupos mayores[2].  A estas características también añadiremos otras de otros autores: interpretativa, simétrica y crítica (Zuber- Skerrit, 1992)[3]   y mucho más allá va Elliot (1993) señalando la investigación-acción como un descubrimiento y resolución de problemas a partir de la práctica reflexiva[4].
                Una vez que ya conocemos cuales son las características de la investigación-acción en el proceso de mejora educativa, de la mejora del proceso de enseñanza-aprendizaje hemos de señalar cuál es su propósito y no son otros que mejorar y transformar la práctica social y educativa, vincular la investigación, acción y formación, acercar la realidad a la educación y señalar como protagonistas de esta investigación al profesorado.
                 Si hemos señalado cualidades o características como participativa, colaborativa y/o autocrítica su proceso es debe ser cíclico, tiende a repetirse de forma continua, todos forman parte del proceso de forma igualitaria, todas las personas implicadas tienen el mismo valor y todos los ámbitos implicados: investigación, acción y formación lo hacen de forma equitativa.  Unos integran otros y viceversa: “si actúo es porque he investigado y con ello me he formado, al formarme, investigo y dicha investigación la poco en práctica”. Es decir, se desarrolla un plan de acción, se actúa para implementar dicho plan, se observa y se reflexiona y vuelta a empezar.
                Para ello, se dan varias modalidades de investigación en el ciclo-proceso de investigación-acción: Técnica: eficiencia de la práctica educativa por lo que el papel del investigador es el de un experto externo, en la modalidad Práctica: con la comprensión de la práctica y con papeles participativos y autoreflexivos y el último, la Emancipatoria: ruptura con la tradición y la autodecepción, se busca el cambio educativo, el investigador este caso tiene un papel de moderador del proceso.  
                Para finalizar esta parte sobre la investigación-acción cabe señalar que cualesquiera de las modalidades citadas anteriormente siguen un modelo, partiendo todos los que han elaborado diversos autores como lo que hemos ya citado[5] del modelo Lewiniano: de una idea inicial (exploración) se pasa o se pone en marcha un Plan General con varios pasos, después se evaluarán y si cabe se rectificarán y evaluarán nuevamente.
                Para finalizar con este análisis sobre el profesorado como investigador reflexionemos si realmente hoy en día, en nuestra sociedad, en nuestro sistema educativo, cambiante cada “cuatro años” al antojo de cada grupo de gobierno pueden, quieren o deben ser investigadores por vocación, por necesidad, por ganas, por entusiasmo o por obligación. ¿Es un hecho, el profesorado investigador?
                La principal batalla a librar, no es la lucha contra gobiernos que cambian continuamente de leyes, si no en la desconfianza del propio profesorado, en la falta de convencimiento de éstos sobre la efectividad de dicho cambio. En los textos leídos se dice que el profesor ha de ser investigador para conseguir alumnos ilusionados y motivados, pero éste está frustrado, se ve como mero transmisor unidireccional de unos conocimientos cerrados y escritos en incansables libros, con sistemas de valoración que más que ayudarles lo que provocan es el abandono profesional.
                 Si queremos conseguir un profesorado investigador lo más importante desde este mi humilde posición de estudiante a la vez que madre es permitirles que sean ellos los creadores curriculares, quienes mejor que ellos sabrán elaborar un curriculum educativo que son los que diariamente conviven en las aulas con alumnos con diferentes necesidades, motivaciones, obstáculos, etc…
                Cuando nos mentalicemos que el cambio parte de la propia asunción del profesor como factor de cambio, se propiciarán políticas efectivas que estimulen al profesorado siendo ellos los responsables directos de dichas transformaciones.  Es en ese momento cuando  la innovación será un hecho cotidiano, no una propuesta que se haya de hacer de cuando en cuando si bien es verdad que para que un cambio surja efecto debe ser mantenida o desarrollado por un tiempo.



[1]  Cita Stenhouse, 1998, en el texto “la investigación-acción. Cap. 1 el profesorado como investigador “de Antonio Latorre.
[2] Características de la investigación-acción de acuerdo a Kemmis y McTaggart (1988), del texto “la investigación-acción” de Antonio Latorre.
[3] Del texto “la investigación-acción” de Antonio Latorre.
[4] Ibídem
[5] Kemmis, Elliot o Whitehead.

lunes, 2 de mayo de 2016

Innovar es cambiar

Innovar significa cambiar, hacer algo diferente, novedoso, confluir en nuevas formas de enseñanza y aprendizaje que caminen en paralelo a la sociedad actual, lo que significa que los educadores no podemos estancarnos, no podemos enseñar como se hacía años atrás.
Al investigar para realizar este trabajo, me he dado cuento que son muy pocos los centros escolares que han optado por la innovación, en el sentido de que han cambiado radicalmente su forma de enseñar y desde luego, me he sentido algo decepcionada, puesto que estos pocos centros son todos en su mayoría privados o concertados.

Me entristece pensar que los centros públicos no tengan la “osadía” de enfrentarse a las Instituciones e innovar. No me sirve que no haya recursos para ello, puesto que se puede innovar sin necesidad de gastar.  Por ejemplo, olvidando el libro y cuaderno por la investigación por los propios alumnos/as, capacitar a los niños y niñas a que aprendan por ellos mismos con lo que ya cuentan alrededor, no es necesario colmarles de recursos tales como ordenadores, por ejemplo. Estoy segura de que ninguno de nuestros alumnos, hijos, hermanos, … han ido a academias a aprender a usar tablets, consolas, móviles, … y todos y cada uno de ellos se desenvuelven con soltura, ¿cómo? Investigando ellos mismos, conversando, comunicándose entre ellos. De igual forma pueden y deben aprender contenidos y competencias educativas con el asesoramiento y ayuda del personal docente. Abriéndoles el camino, guiándoles, pero no dándoles todo hecho para llegar al aburrimiento, monotonía y por tanto al fracaso escolar, no por no estar capacitados si no por el hastío que representa esa monotonía. 

miércoles, 13 de abril de 2016

ANÁLISIS DE LA PELÍCULA: “LA OLA”

En sus comienzos, la educación se regía por un modelo didáctico tradicional, que se centraba en enseñar sin importar demasiado cómo, no se estudiaban los métodos a fondo, ni los contextos en los que se intentaba impartir el conocimiento o la situación de cada individuo; actualmente a la hora de intentar enseñar es muy importante utilizar una didáctica que incluya un análisis previo del contexto de los alumnos en general y de cada individuo, que busque acercarse a cada uno y desarrollar las capacidades de autoformación, imprescindibles para que los conocimientos alcanzados puedan ser aplicados en la vida cotidiana de los individuos. Para ello el docente debe propiciar a sus alumnos que se sumerjan en su propio pensamiento, para poder resolver problemas, proporcionando las herramientas necesarias para Aprender a aprender, para pensar antes de actuar.
Ya metidos en materia, analicemos la película “La Ola”, basada en hechos reales ocurridos a finales de los años 60 en Estados Unidos, cuando el profesor de Historia Ron Jones quiso mostrar a sus alumnos y alumnas los peligros de un régimen autoritario sin ningún tipo de limitación y con la facultad de promulgar y modificar leyes a su voluntad: Autocracia.
Tener que señalar todos o algunos de los incidentes críticos que se suceden en la película es complicado desde mi punto de vista  ya que uno de ellos desencadena los demás.
IC: Llevar más allá del aula el movimiento de la ola o lo que es lo mismo, el propio movimiento en sí.
1.     SITUACIÓN:
Desmotivación  por parte del profesor para impartir un Proyecto que no le atrae en absoluto y mucho menos cuando se encuentra ante un alumnado carente de energía, apáticos totalmente ante las arcaicas metodologías que se imparten en el centro.
2.     INCIDENTE CRÍTICO:
La decisión de cambiar de metodología haciendo protagonistas a los alumnos y alumnas de su clase de Autocracia con técnicas que no domina genera un conflicto entre lo que es la realidad de lo que no lo es. Es decir, de lo que meramente es un proyecto, una actividad dentro del aula y pasar a convertirlo en una forma de vida.  Este conflicto que mencionado desencadena en otros incidentes críticos:
-         Expulsión de un miembro de la clase.
-         Pintadas.
-         Lucha de poder entre bandas: la ola y los anarquistas.
-         Marginación de Carol.
-         Maltrato a Carol: bofetada.
-         La marginación que se les da y sienten algunos alumnos
-         El abandono que sienten.
-         El abuso de poder.
-         La confusión.
-         El suicidio.
-         La culpa.
El profesor Wenger les “incita” a crear el grupo, uniformarse, crear un símbolo o logo, un saludo, les hace creer que son ellos los que han tomado esta serie de decisiones, permitiéndoles expulsar o forzar la marcha de aquellos que no entran en el rol, en el movimiento con la iniciativa de ser él el primero en expulsar a un miembro del movimiento e incluso accediendo a que hagan del movimiento una forma de vida para muchos, enfrentándose a otros y entre ellos mismos para imponer su voluntad.
Ha obviado este docente lo que al principio de este análisis mencioné: no tuvo el conocimiento o la sensibilidad suficientes para acercarse a cada uno y desarrollar las capacidades de autoformación, no detectó que en muchos momentos de su proyecto no lo hizo, y el proyecto se le fue de las manos.  Y cuando lo hizo ya fue demasiado tarde.
No detectó que el movimiento podría acarrear consecuencias graves porque no conocía las particularidades de sus alumnos que buscaban una salida a sus problemas personales: alumnos sin vínculo afectivo familiar, alumnos con problemas de autoestima, alumnos que siempre quieren ser el centro de atención, alumnos marginados, etc. y no hizo un estudio previo de cómo sus nuevas técnicas podrían afectar a la diversidad de alumnos que tenía y tampoco tuvo en cuenta si esas técnicas podrían resultar positivas para el tema que le había tocado impartir.
3.     INTERVENCIÓN
QUÉ INTERVENIR
CÓMO INTERVENIR
INDICADORES DE CAMBIO
Metodología
- Acercamiento a los alumnos.
- Valorar sus intervenciones.
-
- Haciéndoles partícipes, ser moderador.
-  Trabajo cooperativo.
-  Dinámicas de grupo.
-  Aplicar técnicas innovadores de las que se tenga cierto dominio y/o conocimiento.

Confusión de la realidad
- Mostrar lo que es realidad de lo que no lo es
- Pequeñas representaciones teatrales,
Actitud del profesor
- Ser más moderador y observador que incitador.
- Conocer problemas particulares de los alumnos.
- Ser guía no líder.

- Actitud positiva.
- Seguridad en sí mismo y autoconfianza.
- Previsión de las consecuencias de poner en marcha un proyecto.
- Estar atento a cada respuesta, actitud de sus alumnos, adelantándose a aquellas que pudieran ser negativas porque conoce a sus alumnos.
Baja autoestima y marginación
- Ayudar aumentar la confianza en sí mismo.
- Fomentar la igualdad entre iguales.
-  Fomentar la flexibilidad ante las opiniones de otros. Respeto.

- fomentar la escucha activa.
- actividades en pequeños grupos.
- intercambio de papeles.

El suicidio y la culpa
- Detectar su cambio de comportamiento como posible desencadenamiento.
. evitar el aislamiento.
- Expresión de sentimientos, emociones.
- fomentando valores
- Potenciando lo positivo y utilizando técnicas de modificación de conducta 

4. REFLEXIÓN:
Con esta película descubrimos que partiendo de una serie de pautas podemos derivar nuestra vida y nuestra propia persona hacia una vida autoritaria, con abuso de poder, con miedo y sumisión. Poco hace presagiar al comienzo de la película que donde un grupo de estudiantes no concebían la idea de una nueva dictadura en su país se convertirían en dictadores unos de otros.
La Ola que se crea como un movimiento de integración pasa a ser un movimiento donde se anulan la heterogeneidad de opiniones para fomentar una sola, y como la propia palabra y tema central de la película nos dice una autocracia donde una sola persona va a ser la que maneje el grupo a su antojo, imponiendo su propia ley.  
De ser un “ejercicio práctico” para entender mejor este tipo de régimen político, pasa a ser una forma de vida, lo que en principio podría ser como un movimiento juvenil pasa a ser un régimen totalitario donde se anula la voluntad individual quedando subordinada a la voluntad colectiva, destruyendo la personalidad individual de cada persona, enmascarando los problemas personales que cada miembro pueda tener, de ahí que al final de la película uno de los protagonistas se suicide, ve como su vía de escape, ante los problemas afectivos en el seno de su familia y la marginación entre sus compañeros, se esfuma con la disolución del movimiento. Por eso creo y he analizado como incidente critico el llevar más allá de la realidad un ejercicio práctico de aula sin tener en cuenta como ya he mencionado las consecuencias y el propio tema en sí.

Hoy como estudiantes y mañana como docentes es esencial que seamos consciente en todo momento de aquello que hacemos y cómo lo hacemos, cuando impartamos una técnica nueva. innovadora primero hemos de tener en cuenta que consecuencias tanto positivas como negativas puedan tener para poder aplicarla. 

jueves, 25 de febrero de 2016

Innovación educativa

Análisis:
Carbonell Sebarroja, J. (2001). El profesorado y la Innovación Educativa. En Cañal de León, P. (2001). La innovación Educativa. Madrid: Akal
Por Pilar Romero García
Entendemos INNOVACIÓN EDUCATIVA, como todo aquello que pueda llevarnos a cambiar la práctica educativa actual: ideas, procesos, estrategias, conceptos, percepciones, etc. Siempre teniendo en cuenta que no es una tarea de un determinado momento o por un tiempo limitado, si no todo un proceso largo y pausado, analizando todos los componentes del sistema educativo. Es decir, sírvase esta metáfora: la educación como un árbol con grandes ramificaciones, por el cual tenemos que ascender a la cima, parándonos y observando cada una de sus ramas y hojas que lo conforman (aulas, organización, dinámicas, cultura del profesorado, …). Metáfora que me sirve para señalar la frase con la que me quedo de este texto: “la innovación es un largo viaje que se detiene a contemplar las vidas de las aulas, [..]y la cultura profesional del profesorado”.
No puedo estar más de acuerdo con Carbonell Sebarroja cuando al hablar de innovación educativa no se refiere a cambiar políticas educativas, que con tanto fervor controlan el currículum o los continuos cambios administrativos, dejando a un lado la labor pedagógica que realmente es lo que hay que hacer por parte de la dirección educativa de los centros escolares.
Llegados a este punto, y no es más que el comienzo yo me pregunto, ¿tanta burocracia administrativa hace que nuestros alumnos mejoren académicamente? O voy más allá, ya que me preocupa y considero cuasi más importante que el alcance académico, ¿tanta burocracia administrativa va a conseguir que nuestros alumnos adquieran las competencias necesarias para desenvolverse con soltura en la vida, adquirirán la capacidad necesaria y primordial para que puedan tomar decisiones tan sencillas como qué quiero ser? ¿cómo alcanzar mis metas? Y más lejos aún, independientemente de las infraestructuras, dotaciones u otros recursos de las que pueda un centro escolar o un profesorado carecer mermando la implicación de éstos en un proceso de innovación, ¿tienen el compromiso para ello? ¿Realmente quieren innovar? ¿O simplemente muchos de ellos ya acomodados en una tarea repetitiva a lo largo de los años, rehúyen de todo cambio o innovación? O el “ir de un colegio a otro“ cada año mengua las posibilidades de que un proceso de innovación iniciado en un curso escolar al año siguiente con nuevo profesorado no se sepa continuar o no se quiera continuar por la línea iniciada, porque el PEC, no se  suele cambiar cada año. A veces, y desde mi humilde opinión, la falta de recursos, la abundancia de tareas administrativas no es más que una excusa. Se olvidan del para qué estudiaron educación, abandonan su vocación. Bien dice el autor que no se trata de “modernizar la escuela con la entrada de ordenadores en las aulas” si no cambios en las prácticas educativas: la voluntad de cambio del personal docente.
            Volviendo al texto, el autor nos habla de dos modelos de innovación educativa claramente diferenciados por su carácter, uno conservador y el otro progresista. El modelo de innovación conservador da más importancia al rendimiento, la competitividad, la homogenización del aula, desigualdad, especialización, la tendencia a la simplificación y a la autocomplacencia, en definitiva, a ser una empresa más que una escuela: dar números, resultados, un círculo cerrado.  En el caso del modelo de innovación progresista, su enfoque es mucho más amplio en el sentido de llegar a más y de que los partícipes o integrantes sean más, por lo que se le da mayor importancia a la comunidad que conforma una escuela, a la igualdad, a la colaboración y diversidad, una escuela más pública que privada, con una cultura más crítica y cuestionadora, más una comunidad que una empresa, un círculo abierto,  más una democracia que una “dictadura”, más implicación de las emociones, el cooperativismo o la inclusión de las inteligencias múltiples, etc… que autores de la talla de Dewey, Bruner, Piaget, Lipman, Decroly, Freire tanto desarrollaron. (Lipman con su “Filosofía para niños”, es desde mi punto de vista el que más se acerca a la voluntad de cambio en el sentido de que para cambiar algo primero hemos de cambiar nosotros, la propia persona, indagar, reflexionar sobre nuestro propio pensamiento complejo para poder transmitir al resto, a aquellos que están a nuestro alrededor).
           Carbonell y Sebarroja, enumera tres maneras de aproximarse tanto a nivel teórico como práctico al campo de la innovación: los excesos idealistas, pragmáticos y fundamentalistas, basados en el activismo, alejándose del aprendizaje de contenidos, con escasez formativa y sin un apoyo teórico; otra, los neoconservadores y neotradicionales  que sólo ven la innovación como la causa del fracaso escolar, el descenso del nivel académico, la emergencia del acoso escolar, volviendo al libro de texto, memorización, etc…  y la última los que apuestan por los clásicos y la búsqueda de nuevas propuestas innovadoras, me atrevo a señalar que éstos son los que apuestan por acercar teoría y práctica: desarrollar las habilidades de razonamiento y pensamiento, y potenciar y perfeccionar las destrezas y capacidades reflexivas.
           No solo la visión que se tiene de la innovación dificulta la innovación educativa, sino que también hay una serie de resistencias al cambio, o lo que el autor denomina como “los 7 pecados capitales de la innovación”:
1.  La inercia institucional, si siempre se ha hecho así, para que cambiar, si siempre “ha funcionado”.
2.      El individualismo:  el profesorado toma el aula como un territorio infranqueable, privado.
3.   El corporativismo: se establecen barreras entre ciclos y áreas, cada uno se mueve por sus propios intereses, por los de su aula o ciclo, no se tiene en cuenta al resto de ciclos, aulas, e incluso se antepone su autoridad en la toma decisiones frente al resto de componentes de la comunidad educativa (madres, padres, alumnos,).
4.      La formación del profesorado: aunque muchos estén dispuestos al cambio no siempre están capacitados para ellos, en el sentido, de que se quedan estancados en su práctica docente: son meros transmisores de contenidos.
5.      La falta de un clima de confianza y consenso:  debido al corporativismo y al individualismo no hay comunicación entre el equipo docente y el resto de la comunidad educativa, no son capaces de compartir objetivos y proyectos comunes.
6.   La intensificación del trabajo docente y el control burocrático: que no es otra cosa que aumentar las tareas administrativas del personal docente, para establecer estadísticas, baremos, etc… ¿Qué sucede? Que se acaba limitando el trabajo del docente alejándolo de su verdadero cometido: la enseñanza, la reflexión pedagógica.
7.      La falta de apoyos de la Administración Educativa:  la Administración sólo busca resultados y no es observadora o se sensibiliza ante la situaciones, condiciones y necesidades de las comunidades educativas, además de limitar el presupuesto y recursos tanto técnicos como humanos por lo que la innovación educativa es prácticamente inexistente.
          Lo fundamental y más importante es saber cómo superar esas resistencias y poder llegar a la innovación y garantizar que se aplique, para ello el autor nos ofrece una serie de premisas:
- Equilibrar la balanza entre todos los miembros de la comunidad educativa y sus respectivas prioridades de desarrollo.
-  Se producirá el cambio educativo cuando el profesorado así lo haga y lo manifieste.
- Siempre que se vaya a llevar a cabo un proyecto de innovación debe estar fundamentado, investigado.
-  La calidad y la cantidad de ayuda recibida marcarán la eficacia del proyecto.
-  No discusiones, no burocracias improductivas, ni lamentos ni quejas que no permitirán la crítica constructiva.
- Asumir que habrá dudas, correr riesgos, conflictos, desacuerdos, …
- Ser consciente que los resultados en procesos de innovación se ven a medio o largo plazo.
- La cooperación es fundamental y primordial.
- Encontrar siempre las conexiones entre la teoría y la práctica para darle sentido a la innovación.
- Hacer propias las innovaciones, sentirlas para que sean altamente reconocidas. Creer en lo que se hace y defenderlo.
                 Ahora bien, después de conocer cuáles son las premisas para que un proceso o proyecto de innovación tenga éxito es necesario saber cuáles son los escenarios propicios para llevarlo a cabo como el conocimiento, saber organizarlo y no depender de aquello que nos muestran. Entiendo en este punto que no debemos limitarnos a aquello que se nos muestra si no que tenemos que experimentar más, investigar más para poder evolucionar más. Recuerdo palabras de Lipman: “hemos de ahondar en nuestro conocimiento, en nuestro pensamiento más complejo e interno para poder entender el de otros”. Si sabemos organizar nuestro conocimiento podremos evolucionar y crecer como personas.
               Otro escenario que nos cita Carbonell y Sebarroja es el PEC, el proyecto educativo de centro, por el que se establecen los principios que identifican el centro y todas las características del mismo, es en él donde debemos incluir cualquier tipo de innovación, porque es el instrumento que define al centro.
            La participación y colaboración de toda la comunidad educativa son desafíos en la escuela pública y escenarios principales (desde mi punto de vista) para el desarrollo de cualquier cambio, ¿por qué? Porque como bien se señala en el texto, son ellos los que han de fomentar la libertad, igualdad, la autonomía en las opiniones y en los hechos, y siempre desde el inicio de la escolarización con sus asambleas, sus consejos escolares y de delegados, ellos, los alumnos primordialmente son los que vislumbran con cierta antelación algunas de las necesidades de cambio, y si no, son sus carencias en ciertos momentos los que nos ayudarán a verlas, por lo que es muy importante que ante todo haya democracia entre alumnos, profesorado, madres-padres y resto de comunidad educativa. ¡¡Ojo!! Democracia entre menores y adultos no significa en ningún caso pérdida de autoridad de los segundos.
             El último escenario propicio para innovaciones educativas es el entorno de la escuela, si bien es verdad que existe un cierto “divorcio” entre ambos. Este “divorcio” no es otro que el ya nombrado apego del profesorado a su aula y el rehuir constante a cualquier otro ambiente, u a otra forma de enseñanza: siempre la misma mecánica: leo tema, explico tema, hago ejercicios y realizo examen (práctica de la mayoría de centros).  En este punto discrepo un poco con el autor, en las grandes ciudades o ciudades medianas puede tener algo de verdad este divorcio, es más complicado, aunque no imposible acercar a los alumnos al entorno en el que viven, saliendo de las aulas, al exterior; intentar mostrar este entorno dentro del aula, no es suficiente y ni bueno. Si nos fijamos en escuelas rurales, escuelas situados en poblaciones de pocos habitantes ese divorcio no es tan manifiesto, tan claro,  hay mayor implicación en lo que se refiere a salir al exterior, apartando los libros de texto, por la cercanía que se tiene del lugar, la conexión entre todos los miembros de la comunidad: escuela, asociaciones, servicios municipales es mucho más cercana, accesible y el conocimiento que se tiene de las tradiciones del lugar, del territorio, de la naturaleza está muy presente y es muy participativo. Y, en definitiva, incluirlo en el curriculum escolar es un hecho.
             Al final, nos damos cuenta de cuál es el papel y el lugar del profesorado en las innovaciones y si verdaderamente ese papel se está llevando a cabo. Carbonell nos habla de que han de estar implicados, ser guías para el alumno, ver las dificultades como oportunidades para el cambio, abiertos ante las muy distintas expresiones culturales presentes en el aula, en el centro, no comportarse como mero transmisor de conocimientos, …
         No puedo concluir este análisis sin valorar, extraer y desgranar cada una de las ideas que se plantean en este texto dando mi opinión. Observo que son un gran reto cada uno de los puntos, premisas o mandamientos, no importa como queramos llamarlos, a tener en cuenta para elaborar y llevar a cabo un proyecto de innovación, y no porque sea tarea complicada si no por el hecho de que el sistema educativo actual, está (perdón por el atrevimiento de la palabra) obsoleto, en lo referente a innovación, también en otros aspectos, pero ahora no entraré en detalles. No se puede llevar a cabo porque la burocracia desborda el trabajo del docente y como éste se ve superado en muchos casos, sobresalen más los puntos en contra que las razones para llevarlo a cabo. Las  resistencias de las que nos habla el autor.
          El texto nos da los instrumentos, los parámetros para mejorar, para cambiar, para llegar a un centro escolar con las ganas, el esfuerzo, para hacer cosas con nuestros alumnos, para darles la importancia y el peso que verdaderamente tienen, conseguirlo es tarea difícil porque las circunstancias que rodean el actual sistema educativo impiden que se pueda llevar a cabo con la normalidad que deberían, pero no por eso debemos dejar de intentarlo. Somos  hoy los que  estamos al otro lado, pero mañana seremos los que tengamos el “arma” en la mano para que cambie, porque verdaderamente en muchos momentos son nuestros alumnos los que tienen mucho que enseñarnos a nosotros: creatividad, optimismo, curiosidad, por ejemplo, y que nunca debemos dejar atrás. 

lunes, 22 de febrero de 2016

Saludo

Cuando hablamos de innovación todos pensamos en cambio, todos estamos de acuerdo en que hay que cambiar las cosas, pero pocos tienen en cuenta que para llevar a cabo un cambio primero tenemos que cambiar nosotros.

“Yo quiero cambiar el mundo”, “Quiero cambiar las cosas”, “Deberíamos hacer algo para cambiar esto”, … estas son algunas de las frases que continuamente repetimos en nuestro día a día, pero ¿realmente nos movemos?

Creo que a través de esta asignatura podremos entender con más exactitud que es innovación educativa, por qué es necesaria y en qué medida y por qué nos debemos involucrar, cuáles son las trabas que nos encontramos, …  Y porque innovación educativa no es sólo introducir nuevas tecnologías en las aulas. 

Cada una y uno de nosotros cuando reflexionemos “certificaremos” aquellas frases y querremos llevarlas a cabo, pero desafortunadamente en el momento que ocupemos nuestro puesto en un centro escolar nos veremos limitados, no sólo por la escasez de recursos, si no por los continuos cambios en educación, ahora esta ley, mañana otra y pasado quién sabe, por la extensa burocracia administrativa de cada año, por el desánimo de los docentes y un largo etc…


Quizás muchos de vosotros/as compañeras de curso, pensaréis ¡qué exagerada! Pero es como yo a lo largo de estos años vengo observando (tengo dos hijas): la innovación es limitada, se elabora pero no se lleva a cabo como se debería ¿el por qué?, es algo que cada día me pregunto.

Seguro que a lo largo de estas semanas después de leer y analizar lograremos vislumbrar porque hay tantos inconvenientes para que realmente se produzcan cambios, cambios reales y cambiaré mi visión.